esto es puro and1(andone)
La contaminación
El problema de la arremetida contra el patrimonio ambiental de la nación, más que un asunto de carencia de normatividad u organismos estatales, es en muchos casos una cuestión de exigibilidad por parte de la ciudadanía…
Los diferentes procesos de transformación del medio ambiente en Colombia se han acentuado en los últimos 45 años en sus cuatro regiones geográficas. Esto ha ocurrido como resultado del crecimiento de los centros urbanos, la creciente expansión de la frontera agrícola y ganadera, el surgimiento de industrias manufactureras primero y luego la consolidación de mayores complejos relacionados con la industria petroquímica.
Hasta hoy, tales procesos han ocasionado todas las formas y tipos de impactos ambientales conocidos, exceptuando por fortuna el referido a la contaminación radioactiva.
En términos de afectación ecosistémica, el siguiente es el panorama actual (2006) de los principales biomas estratégicos en Colombia: Las selvas húmedas tropicales –Amazonia y Chocó biogeográfico-, están siendo deforestadas a razón de doscientas mil hectáreas anuales por cuenta de las actividades relacionadas con la agricultura, la ganadería, los cultivos ilícitos y la fumigación aérea; los principales ríos de las vertientes Atlántico y Pacífico son permanentemente contaminados por el vertimiento de residuos industriales tóxicos y de aguas negras sin tratar; extensas áreas de los humedales del norte del país han sido convertidos en campos agrícolas o en potreros para pastar ganados; los bosques de ladera y las zonas de alta montaña de nuestras tres cordilleras, incluidas la Sierra Nevada de Santa Marta y la Sierra de La Macarena, están siendo talados a una tasa anual que supera 29 veces la tasa de reforestación acometida en el país; la contaminación del aire que respiramos se ha triplicado en las últimas dos décadas en las principales ciudades colombianas como resultado del aumento en las emisiones industriales de gases tóxicos y las emisiones provenientes del transporte automotor; el 58% de la zona costera colombiana (lagunas interiores, caños, ciénagas, bahías, ensenadas, golfos, manglares, arrecifes coralinos, islas e islotes) –especialmente en el litoral Caribe- ha sido severamente transformada.
Desafortunadamente los resultados de algunos de estos impactos ambientales no sólo afectan el estado de nuestros recursos naturales, sino que tienen graves consecuencias en la salud humana, especialmente aquellos relacionados con la contaminación del aire que respiramos, las aguas que bebemos o los peces y otros alimentos que consumimos.
Ahora bien, los mayores impactos ambientales (contaminación y deforestación) han ocurrido en Colombia durante los últimos 25 años, muy a la par de la promulgación de numerosos decretos, leyes y resoluciones que con precisión milimétrica han regulado y reglamentado cada uno de las materias inherentes al medio ambiente (suelo, agua, bosques, fauna, pesca, contaminación, etc.); y lo que es peor, tales impactos ambientales continúan ocurriendo muy a pesar de la existencia de numerosos entes de gobierno, todos con funciones especializadas en el tema ambiental –desde institutos descentralizados, departamentos administrativos en las grandes ciudades y corporaciones autónomas regionales, hasta un ministerio.
¿Significa esto que hemos llegado a este nivel por falta de políticas claras? ¿De instituciones gubernamentales? ¿De instrumentos jurídicos? ¿De instituciones educativas con programas de formación en las diferentes especialidades? Todo indica que no. Lo que si esta claro entonces es la incapacidad del Estado –léase la de sus organismos estatales-, para detener la frenética arremetida en contra del patrimonio ambiental de la nación.
Así las cosas, el ciudadano del común en Colombia ha quedado no sólo expuesto, sino indefenso ante los agentes causantes de gravísimos impactos ambientales. Los explotadores del oro de aluvión en los principales ríos de las cuatro cuencas hidrográficas del país contaminan aguas y peces con sus desechos de mercurio, y mientras las muestras de sangre tomadas a los habitantes ribereños registran concentraciones de mercurio en los organismos de pescadores, mujeres y niños hasta treinta veces superiores a los niveles máximos permitidos, ninguna autoridad ambiental o judicial hace, o dice algo. Mientras las aguas residuales de todos los municipios y ciudades colombianas son impunemente vertidas sin tratamiento alguno a los cuerpos de aguas naturales –es decir, cargadas de materias fecales-, a los habitantes afectados solo les queda velar a sus niños muertos por deshidratación diarreica sin que ninguna autoridad ambiental, administrativa, de salubridad, o judicial haga algo o diga algo. Mientras el aire que respiran los habitantes de Bogota es contaminado con los 10 millones de toneladas de gases tóxicos emitidos diariamente por el parque automotor obsoleto que impunemente transita por las calles de la ciudad, 65 niños mueren todos los días como resultado de graves complicaciones respiratorias, sin que la autoridad ambiental, o administrativa, o judicial, o de salud diga algo o haga algo. Ni qué decir acerca de la situación patética que soportan las aguas de los ríos Bogotá, Cali, Medellín, Cauca, o de la bahía de Cartagena, o la Ciénaga de la Virgen……
¿Qué debe hacer entonces el ciudadano afectado o indignado por la flagrante contaminación de sus aguas o del aire? ¿O por la flagrante deforestación de su cuenca hidrográfica? A la ciudadanía le corresponde aferrarse –de manera individual o colectiva- al recurso legal conocido como “Acción de Cumplimiento”, el cual esta sustentado por la propia Constitución Política Colombiana de 1991, como instrumento de participación ciudadana para exigirle a la autoridad responsable el cumplimiento inmediato de la ley. Así las cosas, deberá ser la propia comunidad afectada o interesada en proteger su archipiélago, golfo, bahía, río, quebrada, lago, ciénaga, páramo, bosque, etc., quien deba adelantar la organización de su propio movimiento solidario. Y sobre todo, que esa organización o movimiento asuma el compromiso de denunciar ante la justicia ordinaria y ante los medios de comunicación a los responsables de la afectación a su salud y/o del daño al medio ambiente.
Se espera entonces que los movimientos ciudadanos dedicados a la defensa del medio ambiente en Colombia empiecen a jugar un papel decisivo en cada uno de los casos que hoy ameritan la presentación formal de denuncias. Sin embargo, para ello es imprescindible que existan al menos dos ingredientes básicos: a.) Decisión, compromiso, y/o voluntad de defender su ecosistema acuático o terrestre; y b.) La construcción de una amplia base ciudadana a la cual deben no sólo responder, sino representar.
La extinción de especies vegetales y animales es uno de los síntomas más preocupantes del deterioro ambiental en el mundo, ya que constituye un proceso irreversible que nos priva para siempre de un material genético único e irremplazable del que tal vez ni siquiera sepamos aún que aplicaciones prácticas pueda tener en beneficio de la misma humanidad que los destruye. Éste tal vez sea el concepto más fácil de comprender en el mundo materialista e interesado en que habitualmente nos movemos, pero no es el único motivo por que se aconseja 1a conservación de las especies. Efectivamente ya tendría que bastarnos el solo hecho de no alterar sustancialmente la delicada trama que une a los seres vivos entre si, y que nos recuerda que cada especie ocupa un nicho ecológico peculiar que, con su extinción, o bien queda vacante o es ocupado por otras especies. Con la cual se simplifican o desaparecen cadenas alimenticias singulares, y como si esto fuera poco, el solo derecho a coexistir en el planeta Tierra en las especies vegetales y animales debería erigirse como el principal argumento por evitar la extinción por todos los medios. “¿Qué seria del hombre sin los animales? Pues moriría de una gran soledad de espíritu.
Pero lo cierto es que ya los listados de especies extinguidas alcanzan cifras terroríficas y que se prevé que, de mantenerse la tendencia actual, solamente entre las aves hacia el año 2000 se extinguiría una especie por año.
¿Las causas? Pues son múltiples y varían desde la rápida transformación de los ambientes naturales para adaptarlos a los más diversos sistemas de explotación de los recursos naturales por parte de la humanidad cada vez más numerosa y hambrienta, hasta la falta de una real valoración por parte de la población de la gravedad de una situación que compromete seriamente nuestra propia subsistencia.
Afortunadamente el mundo entero y en especial las naciones desarrolladas, las mismas que han debido pagar un alto tributo de decenas de especies extinguidas; hoy ven con claridad la gravedad del problema y llevan adelante campañas de investigación y conservación, no sólo en sus países sino también en el resto del mundo. Así, a partir de algunos descubrimientos, se comprendió la importancia de asegurar bancos genéticos de todas las especies vivientes y de comenzar la campaña a favor de la preservación de las selvas tropicales y subtropicales que atesoran el más prometedor conjunto de especies y donde seguramente aguardan desde siglos nuevos medicamentos, látex, sustancias alimenticias y fibras textiles para beneficio de toda la humanidad.
Misiones, como integrante de esta misma nave espacial, el planeta Tierra, no ha permanecido al margen del problema de la extinción que si bien no alcanzó aún características catastróficas, se agudiza día a día. Falta la toma de una rea1 conciencia pública de la cuestión por parte de todos los sectores para que realmente se pegue un giro brusco de timón que nos aleje del peligro de perder en los próximos años los más significativos exponentes de nuestra flora y fauna autóctona.
Por suerte la creación de áreas protegidas en la provincia que cubren parte de sus ambientes naturales han permitido aún salvaguardar en nuestros días muchos de nuestros exponentes florísticos y faunísticos, aunque lejos estamos ya de aquella idea de “virginidad ambiental” que imperaba hasta hace algunos años. El proceso de penetración y transformación más o menos lenta de los ambientes naturales y la explotación hasta el agotamiento de muchas especies y de vastos sectores, nos hace comprobar que las huellas de la presión antrópica ya están presentes y alertan de una posible perturbación que se avecina.
En la medida que no formemos una idea clara y plena de esta situación, vanos serán los resultados que se hicieron, investigando, estudiando, legislando y creando reservas.
Evitando el comercio y trafico de especies y venciendo la ignorancia acerca de la perdida de la biodiversidad podremos llegar en el corto plazo, a una acción efectiva.
¿Por qué se van nuestras especies?
LA TRANSFORMACIÓN DE LOS AMBIENTES NATURALES:
LA CONTAMINACIÓN
El efecto de la contaminación aun no ha sido convenientemente evaluado, y si bien no seria causa principal en el retroceso de la vida silvestre, sin duda debe ayudar a agravar la critica situación de algunas especies.
Podríamos distinguir una contaminación atmosférica ligada a los grandes centros urbanos e industriales y a veces a plantas industriales particulares que producen un efecto grave, incluso en la población humana.
La contaminación acústica que es bien conocida por todos no solo en las ciudades sino por el impacto que causan las aeronaves que sobrevuelan las cataratas del Iguazú, provocando un nivel de sonido mayor al de todos los saltos juntos.
La contaminación acuática es para muchas especies un enemigo serio. Basta como ejemplo la conexión entre las plantas de desagües cloacales o industriales a algunos cursos de agua.
No se puede dejar de señalar también el uso de agrotóxicos de efecto residual que causan cada año numerosas víctimas, entre las que también figura el hombre.
Finalmente merece una consideración especial el desecho de los residuos que se generan en los centros urbanos, los que no siempre terminan en “lugares adecuados”, generando así gran cantidad de micro baSurales dispersos a lo largo de las rutas y caminos vecinales.
LAS OBRAS DE GRAN IMPACTO
Aquí se incluyen los proyectos de envergadura como puentes, caminos o rutas, represas hidroeléctricas, etc. que tienen en común un alto impacto ambiental de consecuencias casi siempre imprevistas. Mas allá de los requerimientos energéticos o la necesidad de comunicación, debemos convenir que muchas veces ha resultado “peor el remedio que la enfermedad”, ya que originaron nuevas situaciones ambientales (y sociales) que no resultan de fácil solución.
LA INTRODUCCIÓN DE ESPECIES EXÓTICAS
Una forma de modificación del entorno natural, y muchas veces no comprendida con detenimiento, pero causante del retroceso de numerosas especies autóctonas es la introducción accidental o voluntaria de plantas y animales exóticos o foráneos que se asilvestran y muchas veces al hallarse libres de depredadores terminan convirtiéndose en serio problema para los cultivos, la ganadería y otras actividades humanas.
Los motivos de la introducción de especies exóticas son diversos. Muchas veces ciertas plantas se escapan de cultivos o forestaciones o incluso de jardines o cercos. Por su parte, con los animales exóticos ocurrió algo similar, algunos llegaron como polizontes en los barcos como las ratas y otros traídos por el hombre como es el nombrado caso del gorrión (Passer domesticus) introducido de Europa igual que la liebre europea (Lepus capensis europeaus) o la carpa (Cyprinus carpus) originaria de Asia.
NUESTRAS ESPECIES EN PELIGRO
En los últimos tiempos se han vuelto frecuentes las noticias de temas relacionados con la problemática ambiental en el ámbito regional; también es cierto que a pesar de ser la Ecología una ciencia de fundamental importancia para la vida del hombre, son pocos los que realmente saben de ella. Misiones y su gente no escapan a estas realidades. Embarcados en la tarea de revertir esta situación están numerosas personas, Organizaciones No Gubernamentales (O.N.Gs.), Instituciones privadas y del Estado. Todas ellas con un factor común: el compromiso con la aplicación de políticas y acciones que aseguren el uso racional de los recursos naturales, el mejoramiento de la calidad y nivel de vida y ejercer control para la protección de la fauna y la flora.
Con el objeto de poner a conocimiento de la población, y evitar la depredación y la realización de actividades en contra de nuestros animales silvestres, el Ministerio de Ecología y R.N.R. transcribe algunos artículos de la Ley 1279 y sus decretos reglamentarios para la conservación de la fauna.
LEY DE CONSERVACION DE LA FAUNA SILVESTRE
INFRACCION NORMA LEGAL MULTAS
Por efectuar caza deportiva y/o comercial e instalar criaderos o transportar animales silvestres, sin permiso personal e intransferible, otorgado por el organismo de aplicación.
Prohibición de caza y comercio de fauna silvestre.
Por usar redes, cimbras, sustancias gomosas o tóxicas.
Por destruir nidos, huevos, crías o guaridas.
Por cazar utilizando cebaderos artificiales.
Por cazar en propiedades privadas sin autorización del MERNR.
Por cazar en propiedades fiscales sin autorización del MERNR.
Por efectuar practicas de tiro al blanco sobre palomas u otras especies de fauna.
Por comercializar productos de la fauna derivados de la caza deportiva.
Prohibición de la caza en los Departamentos de Iguazú y Gral. Manuel Belgrano. Ley 1279
Decreto 532/81
Decreto 532/81
Decreto 532/81
Decreto 532/81
Decreto 532/81
Decreto 532/81
Decreto 532/81
Decreto 532/81
Decreto 3045/84 Hasta el equivalente a 100 (cien) sueldos de la Administración Publica.
Corresponde efectuar el secuestro de animales
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